-¿Y qué piensas de la vida?- le preguntó Elliot con curiosidad mientras se sacaba el cigarrillo de la boca.
-Prefiero no pensar en ella- le respondió Madison mientras se subía la cremallera hasta arriba para evitar que el frío de principios de enero se colase por algún resquicio de su ropa.
-¿Y eso por qué? ¿No es la vida lo más importante que tenemos?- las comisuras de su boca se levantaron provocadoramente mientras alzaba la vista al cielo para contemplar las estrellas que se arremolinaban a su alrededor.
-No he dicho lo contrario- se encogió de hombros.
-¿Y qué sentido crees que tiene?
-No creo que tenga sentido. Nada de esto lo tiene.
-¡Cómo puedes pensar tal cosa! ¿Y para qué vivir entonces?- dijo él con estupefacción mientras sus mejillas se sonrojaban como consecuencia del frío. Ella le miró y una chispa de diversión se encendió en sus ojos.
-Las mejores cosas no son lógicas. ¿Por qué buscarle el sentido entonces? En el momento en el que lo encuentras comienzas a desvivirte por ello. Prefiero existir sin pensar en qué me espera ni en por qué lo hago. La vida merece ser vivida por sí misma, no por alguna causa que queramos darle para consolarnos y no asumir que vivimos por nada.-suspiró y aceptó el cigarrillo que le tendía. Él adoptó un gesto pensativo y se rió.
-Pero entonces sí que le das sentido. Vives por la propia vida. Eso ya es una razón-. Le guiñó un ojo y se acercó un poco más a ella.
-No, me dejo llevar. La mayoría de la gente sufre mientras busca una causa para su camino, un objetivo en el que enfocar sus pasos. No pienso que esté mal, es una filosofía distinta, yo sólo digo que a veces perdemos demasiado tiempo en preocuparnos por los detalles, cuando en realidad es lo menos importante-. Tiró la colilla al suelo y apoyó los brazos en la barandilla que les separaba del lago en el que se encontraban-. Por ejemplo, ¿tiene sentido que estemos en pleno invierno congelándonos en un estanque pudiendo estar en un bar tomando una caña?- le miró con sorna.
-Para mí sí lo tiene, supongo-. ella alzó las cejas, esperando una explicación-. Estar contigo, no importa dónde. Aunque esto es más especial.
-No. No tiene sentido. Y eso es lo que lo hace especial. La adrenalina de no saber qué pasará, la incertidumbre. Eso es lo que nos mueve. Y el amor, claro.
-¿El amor?
-El amor es irracional también, eso es lo que hace único un sentimiento ¿o crees que tiene algún sentido?- Se irguió y echó a andar mientras le instaba con una mirada divertida a seguirla. Él agachó la cabeza, ocultando una sonrisa.
-Estás loca-. Respondió mientras le seguía y le cogía la mano.
-Y me encanta.
-A mí también.
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