Muerte, monstruo insaciable, ángel apaciguador, que tantas
cosas sóis y que tan pocas dejáis ¡Salvadme de la vida! ¡O mejor! ¡Dejadme donde
estoy! Pues tanto como os ansío me apego a mis raíces, a mi ser y a mi yo.
Quizá otorguéis paz, pero la paz viene del interior y sólo aquellos que la
hallan pueden haceros frente a vos.
Más que muerte sois sueño, relámpago en el cielo y fantasía espectral. Que quien os ve, sólo lo hace una vez, mientras que quien os anhela os imagina cuando no.
Yo, pobre estrella en el cielo infinito, desafortunado grano en la montaña, tan sólo soy aquella que os observa a lo lejos, la que os ruega que la llevéis sin hacerlo, pues valéis tanto como la vida y ésta, a su vez, es capaz de haceros débil, de convertiros en eternidad y en tiempo, así como en fantasía y en cuento.
Representada en la oscuridad y obrera del día, así sois, así os hacéis ser. Siempre temida, con el miedo comparada y sin embargo, sólo aquellos que os contemplan a lo lejos saben la verdad. Que no actuáis dos veces igual, sino que de mil formas os personificáis. Que podéis otorgar libertad, representar lo que uno quiera. Señora de la vida, así es cómo os llaman y eso simbolizáis, las cadenas de lo inmortal, celda de los dioses, pues quien vive siempre muere antes, ya que la perpetuidad es a veces el peor final.
Más que muerte sois sueño, relámpago en el cielo y fantasía espectral. Que quien os ve, sólo lo hace una vez, mientras que quien os anhela os imagina cuando no.
Yo, pobre estrella en el cielo infinito, desafortunado grano en la montaña, tan sólo soy aquella que os observa a lo lejos, la que os ruega que la llevéis sin hacerlo, pues valéis tanto como la vida y ésta, a su vez, es capaz de haceros débil, de convertiros en eternidad y en tiempo, así como en fantasía y en cuento.
Representada en la oscuridad y obrera del día, así sois, así os hacéis ser. Siempre temida, con el miedo comparada y sin embargo, sólo aquellos que os contemplan a lo lejos saben la verdad. Que no actuáis dos veces igual, sino que de mil formas os personificáis. Que podéis otorgar libertad, representar lo que uno quiera. Señora de la vida, así es cómo os llaman y eso simbolizáis, las cadenas de lo inmortal, celda de los dioses, pues quien vive siempre muere antes, ya que la perpetuidad es a veces el peor final.